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Consejos de Consultor


Los compromisos de campaña




Una propuesta política jamás se debe ajustar completamente a los intereses de un grupo en particular, tampoco debe desconocer o traicionar los compromisos que asumimos durante su conformación, sin pena de perder el apoyo de importantes sectores sociales.


Compromisos con nuestra organización política


-Las campañas políticas son una oportunidad de mostrarnos ante la ciudadanía. Todo candidato, dependiendo del tipo de cargo al que quiera acceder, debe mostrar, a través de las campañas, la filosofía e ideología de la organización a la cual representan, su plataforma electoral, y, sobre todo, sus propuestas.


• Los objetivos y políticas de nuestra organización. La filosofía, misión, objetivos y valores deben ser el eje principal al momento de diseñar la estrategia para la campaña. Todas las campañas deben concordar y sobre todo ser coherentes con los principios y postulados de la organización política y con las campañas para otras dignidades.

• Proyectar una imagen favorable de la organización. Esto puede convertirse en uno de los puntos más difíciles para comunicar por parte de los(las) candidatos(as) durante la campaña. Proyectar una imagen creíble, seria y confiable logrará una mayor aceptación por parte de la ciudadanía.


• Tener una visión clara sobre los principios y objetivos de la organización. Para que cada uno de los candidatos se convierta en portavoz de nuestra organización, deben conocer a fondo y comprender la filosofía, principios, valores y la misión de la misma.

• El éxito de una campaña política depende de una serie de esfuerzos en con- junto. Todo(a) candidato(a) debe entender que representa a una organización política y que para lograr el triunfo se requieren de distintos esfuerzos y acciones coordinados con dicha organización, además el(la) candidato(a) debe de estar dispuesto(a) a invertir durante la campaña su máximo esfuerzo, su tiempo y sus propios recursos.


• El estilo de liderazgo y la forma de gobernar. Todo candidato debe tener siempre presente que la imagen que debe presentarse ante la sociedad sobre la organización a la cual representan debe estar relacionada con el liderazgo, el estilo de gobernar y la filosofía de servicio de dicha organización política.


Compromisos con los medios de comunicación


• Brindar información relevante, que realmente le interese a la prensa. Es funda- mental que tanto el(la) candidato(a), como su equipo de campaña, produzcan y difundan información relevante sobre temas de interés público. Información capaz de generar “noticia”, sobre los temas que más apasionan o captan la atención de la Opinión Pública. No obstante, más que atender exclusivamente las necesidades de información del electorado, nuestra campaña debe ser capaz de convertir los temas centrales de nuestro(a) candidato(a), en asuntos de interés local, regional, nacional e incluso internacional. En otras palabras, debemos esforzarnos por hacer que nuestros temas de campaña marquen la agenda mediática del lugar en el que competimos.


• Brindar toda la información necesaria. Durante la campaña hay que brindar a la prensa toda la información relevante sobre las distintas actividades que realice nuestro(a) candidato(a). Hay que poner mucho énfasis en la calidad de la información e insumos que brindemos a los periodistas. Por lo tanto, cuando elaboremos los kits de prensa siempre debemos esforzarnos porque contengan boletines con noticias y titulares que realmente llamen la atención, una buena selección de videos, fotografías, audios, artes y piezas gráficas de la campaña.


• Nunca tratar de ocultar información a los medios. Informar a tiempo, es una de las mejores estrategias para “blindar” a nuestro candidato con respecto a hechos y situaciones negativas de su pasado. Cuando somos nosotros quienes informamos, podemos seleccionar los datos y el marco discursivo que más nos convengan. Por el contrario, cuando es un periodista el que “da la nota”, seguramente elegirá el peor encuadre para presentarla. Aunque en un principio la mayoría de los candidatos se oponen, deben confesarle a su estratega de campaña todos y cada uno de sus “pecados” tanto personales, como profesionales. Esto, con el único fin de que el estratega pueda generar, con anticipación, las tácticas que empleará en el caso de que alguna de dichas situaciones salga a la luz pública.

• Mantenga buenas relaciones con los medios. Las relaciones entre el(la) candidato(a) y el periodista son cruciales para la campaña. Por lo anterior, resulta fundamental conocer al periodista a fondo; estar siempre en contacto con él; brindarle entrevistas y toda la información necesaria para que pueda realizar su trabajo de la mejor manera. Aquí, lo que se necesita es una buena estrategia de Relaciones Públicas que nos amiste con los medios, mediante el establecimiento de relaciones de cooperación, humanas y cordiales. No olvidemos que, al igual que nosotros, el periodista también es un ser humano al que le resulta agradable recibir una felicitación por el día de su cumpleaños, o simplemente ser tomado en cuenta al momento de mostrar nuestro agradecimiento.


• Nunca se pelee con los medios. En las campañas hay que tener claro que los periodistas son actores muy importantes, que en distintos momentos pueden llegar a convertirse en importantes aliados para nuestra causa. Por regla general, establecer una relación ríspida y de confrontación con los medios siempre termina por afectar al candidato y a su campaña.


Compromisos con los electores


La persona más importante de una campaña política es nuestro elector, conquistarlo durante la campaña no es difícil, lo importante es lograr mantener su respaldo hasta el final de las elecciones. Por lo tanto, y con el fin de que conquistes y mantengas entusiasmado a tu electorado, te recomendamos observar los siguientes principios:


• Uno de los primeros compromisos con nuestro elector, es decirle siempre la verdad. Lo peor que nos puede pasar durante una campaña política es mentirle a nues- tros electores. En el juego de las medias verdades y las mentiras completas, la verdad jamás deja de terminar por asomar su faz. Si nuestros electores nos sorprenden en una mentira, o siquiera sospechan que intentamos engañarlos, mucho antes de lo que pensamos nos pasarán la factura, castigándonos con su voto.


• Todo candidato debe prometer aquello que realmente va a cumplir. Si nuestro(a) candidato(a) promete cosas que durante su gestión no va a cumplir, seguramente terminará en una profunda crisis de gobernabilidad o siendo destituido por aquellos que un día nos brindaron su apoyo.


• Hay que proponer lo que realmente le interesa a la gente. Es fundamental que nuestro(a) candidato(a) ofrezca atender aquellos temas que realmente le interesan a la gente. Llevar una agenda diferente a la “agenda de nuestros electores”, seguramente nos conducirá a una inminente derrota.


• Las promesas y propuestas de campaña deben de ser tangibles. Si nuestro(a) candidato(a) decide prometer el sol, la luna y las estrellas durante la elección, seguramente podrá convencer a unos cuantos; pero si realmente quiere persuadir y convencer a la mayor cantidad de votantes, es necesario que ofrezca propuestas tangibles y viables. Esto facilita mucho más la comunicación de nuestros mensajes, puesto que podemos cuantificar todo lo que proponemos.


• Nunca se debe jugar con el tiempo de los votantes. Resulta frustrante para los electores esperar por varias horas al(a la) candidato(a) y que éste(a), al final, nunca llegue. El tiempo es oro tanto para nuestro(a) candidato(a), como para los votantes. Este tipo de prácticas, más allá de incrementar los niveles de expectación por parte de los electores, se pueden convertir en un factor para perder votos durante la campaña.

• La campaña debe contar con verdaderos canales de comunicación. Para hacer de la campaña un proceso de comunicación de dos vías, es fundamental que los electores puedan también expresarse, proponer y comentar a través de distintas vías o herramientas comunicacionales.

• Nunca dejemos de responder a los votantes. En las campañas modernas resulta desastroso el hecho de que nuestros candidatos nunca respondan a todas las personas que se tomaron el tiempo para enviarles un correo electrónico, una propuesta, mensaje o comentario a través de la web o personalmente. Debemos tener en cuenta, en este sentido, que cada persona que no recibe una respuesta, automáticamente se convierte en un apasionado detractor de cada uno de nuestros actos, que se empeñará en contarle a todo el mundo, tal vez hasta el final de los tiempos, lo vanidoso, prepotente y poco cordial que es nuestro(a) candidato(a).


• Sobre todo, nunca debemos defraudar a nuestros electores. Las relaciones entre el(la) candidato(a) y el votante se pueden asemejar a las relaciones de pareja. Para poder mantenerlas y hacerlas crecer, hay que sorprender, conquistar y enamorar a nuestro elector. Porque, el rato que los olvidamos, los engañamos o los defraudamos, difícilmente