top of page

BLOG

Fin del socialismo en Bolivia: Rodrigo Paz y Jorge Quiroga pasan a segunda vuelta

Por: Eugenio Juliá Tarno
Por: Eugenio Juliá Tarno

18/08/2025


Después de casi dos décadas de hegemonía socialista, Bolivia se encamina hacia una nueva etapa política. Con el 95% de los votos escrutados, el senador Rodrigo Paz lidera la contienda presidencial con el 32% de los sufragios, seguido de cerca por el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, con 27%. Ambos se enfrentarán en una segunda vuelta el próximo 19 de octubre, en una elección que marcará el rumbo políticoy  económico del país andino.

Los resultados preliminares han enviado una señal clara: la era del Movimiento al Socialismo (MAS), que comenzó con la histórica elección de Evo Morales en 2005, ha llegado a su fin. El MAS no solo quedó fuera de la contienda presidencial, sino que está a punto de perder toda representación significativa en el Congreso. El candidato oficialista, con apenas el 3.1% de los votos, quedó relegado a un discreto sexto lugar.


El momento es histórico por varias razones. Por primera vez desde 2005, ni Evo Morales ni un delfín político suyo aparecieron en la boleta. Luis Arce, presidente saliente, optó por no buscar la reelección, mientras que Morales llamó a votar en blanco, lo que fue interpretado como un gesto simbólico de ruptura o derrota definitiva.


El colapso del socialismo boliviano no ocurrió en un vacío. El país atraviesa una de las peores crisis económicas en décadas: inflación disparada, escasez de combustible y alimentos, y una deuda externa creciente que ha encendido todas las alarmas. El modelo basado en subsidios y control estatal mostró señales de agotamiento desde hace años, pero el golpe final llegó con la caída de los precios del gas, principal fuente de ingresos del país.

Rodrigo Paz, senador y candidato de la Democracia Cristiana, ha sorprendido a propios y extraños. Superó encuestas que lo colocaban fuera del radar y ha capitalizado el hartazgo social con una propuesta de "capitalismo inclusivo". Entre sus promesas está la unificación del tipo de cambio oficial con el del mercado negro, una medida arriesgada pero necesaria para estabilizar la economía. Jorge Quiroga, su contrincante en la segunda vuelta, plantea atraer inversión extranjera para reactivar sectores estratégicos como el gas, el petróleo y el litio.


Ambos comparten un discurso promercado, austero y favorable al reordenamiento de las finanzas públicas. Ambos, también, buscan recomponer las relaciones con Estados Unidos y abrir las puertas al crédito internacional, luego de años de tensiones ideológicas entre La Paz y Washington.


Este giro no es solo político: también es simbólico. Bolivia fue, junto con Venezuela y Ecuador, uno de los pilares del llamado "Socialismo del Siglo XXI". Evo Morales fue ícono regional, celebrando una narrativa de justicia social y reivindicación indígena. Pero los escándalos de corrupción, el desgaste institucional y el deterioro económico convirtieron esa promesa en decepción. El caso reciente del exministro Andrónico Rodríguez —acusado de vínculos con el narcotráfico y abucheado en su propio centro de votación— refleja la pérdida de autoridad moral del movimiento.


En contraste, los mercados han reaccionado con entusiasmo al nuevo escenario: los bonos soberanos de Bolivia subieron a su nivel más alto en dos años. Los inversionistas ven en este viraje la posibilidad de reformas estructurales, estabilidad macroeconómica y apertura comercial.


El desafío no será menor. El nuevo gobierno deberá gestionar una transición compleja, con un tejido social polarizado, demandas ciudadanas urgentes y la presión de entregar resultados tangibles en corto plazo. Pero por ahora, el mensaje de las urnas es inequívoco: los bolivianos quieren un cambio profundo.


A partir del 8 de noviembre, cuando el nuevo presidente asuma el poder, Bolivia tendrá la oportunidad de reescribir su historia reciente. Y como suele ocurrir en los momentos de quiebre, lo que viene no está del todo definido. Paz o Quiroga: ambos simbolizan una ruptura. El resto dependerá de cómo ejerzan el poder, y si logran responder con eficacia a la promesa de un país más justo, libre y próspero.

Comentarios


bottom of page